Hoy en día, muchos niños pasan largas horas frente a las pantallas, ya sea viendo televisión, jugando con el celular o sumergidos en videos que no siempre aportan valor. La creatividad, el juego libre y la capacidad de imaginar se ven cada vez más desplazadas por este tipo de entretenimiento.
En el caso de Adrián, nuestro hijo autista de 5 años, no decimos que tiene cero pantalla, pero sí manejamos este tema con límites muy claros, en casa tenemos un tiempo estipulado en el que puede ver televisión, y durante ese momento somos nosotros, como padres, quienes le proponemos opciones previamente aprobadas: una película tranquila, su programa favorito (ya revisado por nosotros) o videos de trenes, que es una de sus grandes pasiones.
Hemos aprendido que limitar el tiempo de pantalla en niños con autismo puede ser un reto, pero también una gran oportunidad. El resto del día, cuando aparece el aburrimiento y ya agotó su tiempo frente a la televisión, Adrián ha encontrado otras formas de entretenerse, muchas veces va por sus marcadores o colores y empieza a dibujar por sí solo, otras veces nos exige con entusiasmo que salgamos a caminar, que quiere dar un paseo, también es común verlo en el piso, concentrado en su juego de trenes, imaginando recorridos y creando historias a su manera.

De vez en cuando duerme una siesta durante el día. El sueño en los niños es fundamental, especialmente en la infancia, ya que ayuda al desarrollo pleno del cerebro, regula las emociones y mejora su capacidad de atención, este descanso también contribuye a que esté más receptivo a explorar otras actividades más allá de las pantallas.
En nuestra experiencia, el aburrimiento no es un enemigo, sino una puerta hacia la exploración, la creatividad y la conexión con lo que realmente le gusta, al respetar sus intereses y ofrecerle alternativas reales al uso constante de pantallas, fomentamos su autonomía, su desarrollo emocional y su bienestar general.