al fondo contempla la ciudad

En nuestro caso, Adrián, mi hijo de 5 años, es un niño autista verbal, lo que significa que puede expresarse utilizando palabras, aunque su lenguaje y manera de comunicarse no siempre se ajusten a lo que comúnmente esperamos. Sin embargo, dentro del espectro autista también hay niños y adultos que son no verbales, es decir, que no utilizan el lenguaje oral como principal forma de comunicación.

El autismo se expresa de muchas formas: algunas con palabras, otras con miradas, gestos o silencios.

¿Qué significa ser un niño autista verbal?

En el caso de Adrián, el lenguaje verbal está presente. Puede pedir lo que necesita, expresar algunas emociones o describir lo que ve, aunque a veces sus palabras surgen de manera literal, repetitiva o con un ritmo distinto al de otros niños, lo cual le genera dificultad para pronunciar ciertas palabras.

Su forma de comunicarse es una ventana única hacia su mundo interior. Con el tiempo hemos aprendido que sus palabras no siempre deben interpretarse desde la lógica convencional, sino desde la manera particular en que él percibe y procesa lo que lo rodea.

Es importante aclarar que el autismo verbal no significa que la comunicación esté completamente resuelta. Todavía existen desafíos, como expresar sentimientos profundos, comprender dobles sentidos o sostener conversaciones largas. Sin embargo, cada palabra que Adrián pronuncia es una conquista, una herramienta que lo acerca a relacionarse con quienes lo rodeamos.

¿Qué significa ser un niño autista no verbal?

Por otro lado, el autismo no verbal describe a aquellas personas que no utilizan el habla como su forma principal de comunicación. Esto no quiere decir que no se comuniquen. Al contrario, muchos niños autistas no verbales tienen un rico lenguaje a través de gestos, expresiones faciales, sonidos, movimientos corporales o mediante sistemas alternativos de comunicación como pictogramas, dispositivos electrónicos, aplicaciones o el lenguaje de señas.

Es fundamental entender que el hecho de no hablar no limita la capacidad de sentir, pensar o comprender el mundo. Los niños autistas no verbales también experimentan alegría, tristeza, amor, curiosidad y frustración; simplemente lo hacen a través de otros medios expresivos.

Dos realidades, una misma necesidad

Tanto el autismo verbal como el autismo no verbal nos recuerdan que lo importante no es la forma en la que se transmite el mensaje, sino la posibilidad de ser escuchados y entendidos.

El viaje con Adrián: un niño autista verbal

En nuestro camino con Adrián hemos descubierto que el lenguaje es solo una parte de la comunicación. Su manera de emocionarse con la música, de recordar episodios que marcaron su vida o de guiarse estrictamente por rutinas, también son formas en las que expresa quién es y cómo vive el mundo.

Cada niño en el espectro autista es distinto. Aunque Adrián es verbal, eso no lo hace más ni menos que un niño no verbal. Ambos comparten la misma esencia: el derecho a ser entendidos, respetados y acompañados en su desarrollo.

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